La felicidad no se persigue, se construye

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¿Te ha pasado alguna vez que tenías cierta meta que querías lograr, luchando incansablemente por llegar a ella pensando que eso haría que alcanzaras la felicidad, y cuando llegaste no te causo tanta satisfacción? O si te causó satisfacción tal vez duró menos de lo que pensabas. A todos nos pasa esto. Tenemos en nuestra cabeza ciertas metas y estamos seguros que cuando lleguemos a ellas nos vamos a sentir felices, pero una y otra vez, la realidad nos muestra que eso no ocurre.

Cuando estamos en la escuela juramos que cuando estemos en la universidad vamos a estar motivados ya que por lo menos vamos a estar estudiando lo que nos gusta, pero cuando llegamos a la universidad no nos sentimos tan plenos como pensábamos, entonces le echamos la culpa a las clases que tomamos y decimos: “bueno, cuando llegue a sexto semestre, seguramente estaré feliz” y cuando terminamos la universidad nos sentimos felices, pero ahora sentimos que vamos a ser más felices todavía si encontramos un trabajo que nos gusta, y así nos pasamos la vida, corriendo tras la felicidad, pero esta se escapa de nosotros, y cuando la logramos agarrar, se escapa de nuevo y tenemos que seguir persiguiéndola.

¿Por qué?

La felicidad no está en la meta, sino en cómo vivimos el camino, no hay que pasar por los días para llegar a esa meta, nosotros tenemos que construir esa meta en forma activa y consciente.

La vida no es una cuenta regresiva para llegar a ciertos momentos. La vida se construye todos los días, cada día por separado. Cada día hay que construirlo, cada día cuenta, cada día puede hacer la diferencia.

No hay que pasar por la vida en forma pasiva, no hay que esperar que los eventos nos ocurran, tenemos que hacerlos ocurrir. Sabiendo esto es imposible que la felicidad se nos escape, porque ahora nunca más la vamos a perseguir, ahora la vamos a construir.

Por: Pilar Villicaña

pilar@concienciacosmica.org

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