¿La realidad es real?

Los pensamientos pueden sabotear cualquier posibilidad de crecimiento.

Si, nosotros atraemos experiencias a nuestra vida creando lo que llamamos realidad pero si estamos despiertos podemos aprender, ver señales y cambiar si es necesario.

La realidad se podría definir como “aquello que parece ser”. La realidad es fundamentalmente un acuerdo. Aquello que acordamos como real es real.

La realidad, la realidad del universo físico, es experimentada a través de varios conductos; vemos algo con nuestros ojos, oímos algo con nuestros oídos, olemos algo con nuestra nariz, tocamos algo con nuestras manos, y luego decidimos que hay algo. Pero de la única forma que conocemos este objeto es a través de nuestros sentidos y tales sentidos son conductos artificiales. No estamos en contacto directo con el universo físico. Sólo estamos en contacto con él a través de nuestros conductos sensitivos.

Partiendo de la filosofía cartesiana –¿pensamos porque existimos, o existimos porque pensamos? Verdaderamente existen tantas realidades como observadores de un acontecimiento ya que lo que nosotros llamamos realidad no es más que una mera ilusión proyectiva de nuestra mente y de nuestros limitados sentidos de forma que la única verdad absoluta es que no existe ninguna verdad absoluta, aunque esto en sí resulta paradójico y un poco difícil de comprender.

Existen muchos tipos de realidad, y más si nos adentramos un poco en la filosofía. Hoy no es el punto, solo nos enfocaremos a la realidad que todos conocemos, la realidad que tu mismo te has creado, esa es tu realidad y de nadie más.

La mente pone los límites, cuando algo nos parece desconocido se convierte entonces en un obstáculo que nos impide llgar al conocimiento. Esa falta de imaginación se cura mediante la creatividad.

La física cuántica demostró que todo lo que vemos está conectado por infinitos, eternos, ilimitados campos cuánticos, una especie de red invisible en la cual está entrelazada toda la creación, y los límites de cada objeto son ilusiones que nos impone nuestra limitada percepción. Para la conciencia del hombre actual, la enfermedad no es una necesidad, sino una elección. La gran mayoría de las dolencias son creaciones del hombre; por lo tanto, todo lo que el hombre ha creado puede él mismo destruirlo.

Todo lo que está a nuestro alrededor es nuestro propio reflejo y el ego corre tras ellos olvidándose de quien lo refleja. El éxito y el fracaso no dependen tanto de nuestros esfuerzos como de las circunstancias que se presentan cuando estamos en el verdadero camino.

No existe más que el Ser en el Universo, todo lo demás son puros reflejos que nos encandilan y nos engañan.

Sólo existe el sujeto y nada más por separado porque somos conciencia. Para valorar la naturaleza del verdadero Ser hay que comprender qué significa el conocimiento del sí mismo.

En realidad nosotros somos conciencia y este conocimiento, que es diferente a cualquier otro, se puede llegar a experimentar en el silencio. Asi es como mediante el conocimiento nos acercamos a una realidad. Una realidad creada a través de nuestros pensamientos, no importa si son pequeños, nosotros creamos nuestra propia realidad.

La naturaleza es perfecta y el hombre, que es parte de la naturaleza también tiene en sí mismo la posibilidad de la perfección.

Ser humano implica un destino diferente a cualquier otro en la naturaleza. La capacidad de la mente para captar lo universal le asigna naturalmente la tarea de emprender actividades nobles para el bienestar individual y común.

El hombre todavía no logra utilizar esta información para elevarse y realizar su transformación. Seguimos viviendo en un mundo creado, donde nos han obligado a vivir sin darnos cuenta.  La sociedad misma ha creado una realidad para que vivamos en ella, una realidad vana y superflua, donde el mundo material predomina sobre el espiritual y donde poco a poco nos alejamos de nuestra verdadera naturaleza.

 

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