Meditando

¿Es la meditación realmente una técnica ideal para el descanso de nuestra mente y de nuestro cuerpo o sólo es una moda más importada de Oriente?
Cada vez hay más personas que practican la meditación como un modo natural de compensar el estrés diario.

Nuestro intelecto está en constante actividad. La mente nunca descansa ni siquiera cuando dormimos. La meditación es un descanso para que la psiquis se relaje y se libere de las tensiones, los conflictos mentales, el agotamiento y el estrés que la alejan de la paz, el equilibrio y la serenidad mental. En este sentido la meditación es para la mente una especie de gimnasia cerebral o entrenamiento psicomental similar a lo que las asanas del Yoga (posiciones físicas) son para el cuerpo.

¿Cuántas veces has sentido que necesitas descansar del correr incesante de la vida moderna? ¿Cuántas veces has querido salirte del ruido y entrar en el silencio, pero tus pensamientos no paran de repetir cosas que ya no quieres escuchar? Es muy común en nuestros días encontrarte tenso, malhumorado, apretado y no saber qué hacer para aliviar la situación. Estamos viviendo una vida de grandes tensiones que le exigen al ser humano una estabilidad muy grande para no caer en el tan temido estrés, mal común en nuestros días.

La gran aventura interna comienza con la meditación. Esta es la puerta de entrada a los laberintos secretos de tu mundo interno. Es el método que te lleva al contacto con tu propia fuente de vida, con tu verdadera naturaleza, tu verdadero yo. Cuando decides meditar, estás encaminándote al reino de la luz y del amor porque solo, en lo profundo de tu corazón, encontraras el equilibrio y la felicidad que has estado buscando. Conectandote con el universo y su magia, encontrarás las respuestas.

Ahora bien hay que diferenciar entre concentración (dharana) y meditación (dhyana). La primera se ocupa de la eliminar las ondas de pensamiento, purificar el inconsciente, intensificar la consciencia, liberar y sanear la mente, cultivar la atención en el aquí-ahora, combatir la dispersión mental y lograr el equilibrio emocional. Es decir, se trata de evitar que “los pensamientos piensen”.

En la meditación (dhyana), que es la prolongación de la concentración (dharana), el énfasis radica en el mantenimiento de una observación contemplativa, regular y profunda. De esta forma la meditación no consiste en dejar vagar la mente de forma totalmente libre sino todo lo contrario. La práctica de la meditación sirve para tratar de encontrar respuesta a los grandes interrogantes que se plantean en relación con nuestra naturaleza más profunda.

Cuando, a través de la meditación, te pones en contacto con tu alma, tu vida comienza a cambiar. Es como si abrieras una llave por donde fluye una energía muy especial que tiene el poder de hacer nuevas todas las cosas. Algo parecido a cuando te enamoras. Tú sabes lo especial que es estar enamorado. La calle vieja de repente es la más bonita porque te conduce a la reunión con el amado o la amada, el sol parece que alumbra mucho más y las estrellas toman un nuevo brillo. Nos inspiramos y sorpresivamente nos hacemos poetas.

Con la meditación comienzas a descubrir tu verdadero mundo. Un mundo de armonía y belleza, de luz y amor, de fuerza y sabiduría. Un mundo que es tuyo; sólo tienes, simplemente, que decidirte a entrar y, poco a poco, los esplendores de tu alma comenzarán a introducirse en tu vida diaria.

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